sábado, 1 de octubre de 2011

SANTA TERESITA EN MISIÓN POR EL PERÚ


A iniciativa de la familia carmelitana y en el marco del centenario de la llegada de los Carmelitas Descalzos al Perú, "las Eeliquias de Santa Teresita de Jesús" se encuentran recorriendo el Perú desde el 30 de agosto hasta el 30 de noviembre de este año.
Las reliquias de Teresita nos motivan a conocerla y a redescubrir el evangelio vivo de su doctrina, basado en el amor y la confianza. Sus Reliquias son memoria viva de una vida que sigue labrando el terreno de nuestra existencia, aún después de su partida. Ella trascendió en su obra, en su visión de vida y en su actitud contemplativa, demostrándonos que la vida iba más allá de toda dimensión del cuerpo. Se dice que en todos los lugares sus Reliquias han sido acogidas por multitudes. Numerosas gracias han acompañado todos los viajes y se ha reavivado entre los fieles el sentido de identidad cristiana y de pertenencia a la Iglesia.
Desde 1994 las Reliquias de Teresita están visitando las comunidades cristianas dispersas por el mundo. En Europa, América, Asia, África y Ocenía se están repitiendo las mismas escenas: muchedumbre que acuden a venerar a la "Santa más grande de los tiempos modernos", a las escritora más traducida del mundo entero y a la Santa más citada por los papas del siglo XX. Muchos pensaban cómo una religiosa carmelita de vida contemplativa que nunca salió de su convento, es considerada Patrona de las Misiones, pero al visitar sus Reliquias más de 125 países, se confirma el título de Patrona de las Misiones.

ORACIÓN EN SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS EN MISIÓN POR EL PERÚ

¡Oh Dios, que has prometido tu Reino
a los humildes y sencillos!
Te bendecimos porque nos llenas de alegría
con la visita a nuestro Perú
de las Reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús.
Ella con un cuerpo frágil como el nuestro,
se sintió lanzada a velas desplegadas
por los mares de la confianza y del amor.
Ayúdanos a emprender también nosotros
el "caminito" a la santidad que ella nos enseñó.
Ayúdanos a comprender que hemos nacido para
el amor; para ser como ella,
en el corazón de la Iglesia, el amor.
Que su presencia entre nosotros,
bendiga a nuestras familias, enseñe el amor
verdadero a nuestra juventud, conforte a quien
sufre, acompañe a los sacerdotes en su vida y
ministerio, traiga abundantes vocaciones
a su Carmelo y a toda la Iglesia.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

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